la historia de Mahāmāyā, la gran Ilusión
Elegí este set de imágenes (utkata konasana con namaste mudra) para compartir algunas reflexiones y una historia interesante sobre la falsa realidad, o Ilusión. Últimamente estoy leyendo un libro sobre los mitos detrás de las asanas, y ahí me encontré con la historia de Mahāmāyā, “la gran Ilusión”. Antes que nada, cuando la leí y profundicé un poco más, descubrí que el nombre Mahāmāyā aparece en muchas tradiciones, culturas y civilizaciones distintas, así que puedes encontrarlo en contextos muy diferentes. Esta historia es solo uno de los muchos mitos que existen.
La historia comienza con un demonio llamado Mahishasura, que amenazaba a los dioses y diosas con derrocarlos de los cielos. El demonio los tentaba con placeres mundanos y pasajeros, y esas distracciones angustiaban a la trinidad sagrada: Shiva, Brahma y Vishnu. Para detener al demonio, los tres unieron fuerzas y crearon a una gran Diosa llamada Mahāmāyā. [Esta unión de los tres para crearla se parece mucho a cómo se forma maya, la ilusión, a partir de la unión de los tres gunas.]
Mahāmāyā, acompañada de su león, luchó con fiereza contra el demonio hasta lograr vencerlo y darle muerte. Su triunfo devolvió la luz y la armonía a los cielos. Mahāmāyā significa “la gran ilusión”, y nos recuerda lo fácil que es caer en falsas realidades.
Aquí es donde quiero conectar esta historia con las enseñanzas de Patanjali. Un concepto central en el yoga sutra de Patanjali es la percepción y la acción. ¿Cómo percibimos nuestra realidad? Nuestro trabajo, nuestras relaciones, el entorno, la cultura, a nosotros mismos… creemos que percibimos “correctamente” y actuamos en función de esa percepción, pero Avidya (la comprensión incorrecta) juega un papel importante en la vida diaria. A Avidya se le puede entender como el resultado acumulado de nuestras muchas acciones inconscientes, que van creando ignorancia o falsas verdades; no somos conscientes de ellas y aun así confiamos en esas percepciones. Confiar constantemente en percepciones falsas crea hábitos (samskaras) que terminan cubriendo la mente como un velo que nubla nuestra consciencia.
Avidya tiene cuatro ramificaciones. La primera es el ego: las creencias e ideas que generan comparación y separación entre nosotros y los demás. La segunda es rāga, el deseo de las cosas porque en algún momento nos dieron placer y creemos que seguirán haciéndolo. La tercera es dvesa, el rechazo hacia las cosas por haber sido desagradables en el pasado. El miedo es la cuarta y última. Experimentamos las cuatro, y todas ellas nublan nuestra percepción.
Mahāmāyā lucha contra la ilusión cambiante que crea una falsa realidad, en lugar de ver las cosas como realmente son. Nuestra mente es como el demonio de esta historia: va creando avidyas que nos distraen y nos alejan de nuestra verdadera naturaleza.
Tómate un momento para reflexionar sobre cómo estas cuatro ramificaciones de avidya nublan tu consciencia y crean esta falsa realidad. Podemos dividirnos sintiéndonos superiores o inferiores a los demás, podemos vivir en una ciudad llena de lujos o en un barrio con carencias y pobreza, podemos evitar experiencias solo porque son desagradables, podemos vivir con miedo constante de lo que podría pasar, pero nada de eso es preciso, no es tu realidad; o podemos trabajar día a día para aceptar sin juzgar y comprender nuestra verdadera naturaleza de compasión y unión. Tu práctica de yoga te ayudará a correr ese velo y a comprender mejor nuestra realidad.
Gracias a Alanna Kaivalya y Arjuna van Der Kooji por esta hermosa recopilación de mitos e historias de las asanas.